Señores de Kafiristán

John Huston, 1975: El hombre que pudo reinar.
Señores de Kafiristán.
En fila aquellos despojos de hombres,
harapos que apenas cubren muñones, ulceras, el miembro deforme.
Cada uno con su horror y con su cuenco,
donde yace alguna rupia y un puñado de arroz.
Intocables, tullidos, mendigos, impuros, parias… deshechos.
El pus, la pestilencia, las moscas, bajo el sol
un bullicio callejero pintado de fabuloso colores.
Entre la escoria, una ruina en posición de firme
abrasados ambos ojos que fueron azules
amputada la mano diestra,
alto y erguido, como su alma.
Recuerda Danny la segunda campaña del Rajastan,
tan sólo tu y yo y aquellos tres fusileros galeses.
Tras la loma, empalados los muchachos de la segunda sección.
Aguardamos a la noche, la bayoneta no se saciaba,
dejamos con vida al mas anciano y al mas joven.
Abrieron once tumbas, pusieron once cruces
Honramos a los muchachos, rezamos por ellos y por su madres
De recompensa, dos medallas y dos cajas de ginebra.
Recuerdas Danny, camarada … que dura fue la segunda campaña del Rajastán.
Fluye el río de la vida,
el destino ha sentenciado
a los dos saldados,
Señores de Kafiristan.
Sargentos Peachy y Danny,
gloriosa fue su hazaña
más allá de las altas montañas,
ellos solos, su valor y su fusil.
Un reino conquistaron y un reino perdieron.
Leales permanecieron en la ventura y en la cruel derrota
y a esos dos impostores, de igual forma trataron.
Mas allá de las altas montañas, gloriosa fue su hazaña.