Ir directamente al contenido

Antes del otoño.

18 abril 2009

Después del verano hay un tiempo en que la tierra descansa, aguardan los campos,  los árboles,  al otoño que aún no ha llegado.  Es un tiempo que ha dejado atrás los calores del estío y que   no    conoce todavía la lluvia anhelada ni el viento frío.  Días hechos de una cierta quietud que serena la vida.  Era entonces cuando aquella mujer bajaba al pueblo, traía siempre un capacho con madejas de lana y un cuenco grande de cobre lleno de aceitunas aliñadas.  Nunca supe de donde venía y no me atrevía a preguntar a mis mayores quien era,  pero siempre aparecía tras el verano.  Prefería no saber como si el conocimiento sobre ella fuera un acto innoble que pudiera acabar de una manera funesta;  que hiciera que ella no regresara.

Terminó también aquel verano y le sucedió otro otoño,  pero ella no apareció.    Fue cuando abandoné mi casa y me despedí de mi familia, me alejé en busca de un porvenir que mi pueblo nunca podría ofrecerme.
Han transcurrido muchos años y sigo sin saber nada de aquella mujer. No quiero preguntar por ella a los viejos y nunca regreso al pueblo en esos días,  justo antes de que llegue el otoño.  Y sin embargo cuanto daría por estar de nuevo allí,  verla otra vez, quizás hablar con ella.

No comments yet

Deja un comentario