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Asfódelos.

3 mayo 2013

SAMSUNG

La llanura se extendía ondulada por pequeñas colinas hasta el horizonte y por donde quiera que se fijara la vista estaban aquéllas plantas, unas matas no muy grandes recubiertas por una nieve extraña, casi grisácea. Hacia mucho frio y la atmósfera era tan seca que Miguel empezó a toser. Se sentía agotado y se dijo que había sido una estupidez salir esta mañana, el mismo se interrogaba para que había cogido la moto y había dejado a Elisa dormida en la cama.

– Cuesta respirar, debes hacerlo lentamente como si estuvieras practicando yoga.

Junto a él inesperadamente había un hombre de mediana edad vestido con un abrigo de corte inglés verdaderamente elegante. Recuperado de la sorpresa Miguel reconocía vagamente a ese hombre.

– Hace mucho tiempo estaba en uno de tus sueños, te has olvidado de aquel sueño pero ahora estoy aquí.

– ¿ Quién es usted ?

-Ya te lo he dicho, he existido en unos de tus sueños que no recuerdas y estoy de nuevo contigo en este lugar. Las plantas son asfódelos, cuando sople el viento cálido la nieve desaparecerá y respiraras su aroma, entonces olvidaras todo, eso es lo que has venido a buscar.

– Pero yo no puedo permanecer aquí, hace mucho frio.

– Si que puedes, tendrás que esperar.

– ¿Cuánto tiempo, mucho?

-No lo se, depende …

En ese instante empezó a soplar un viento suave y cálido, una ondulación que reverberaba en el aire y hacía desaparecer la nieve gris que cubría los asfódelos.

-Eres un tipo con suerte, con verdadera suerte.

“Suerte”, esa palabra es lo último que escuchó antes de olvidarse de toda su vida y después sin comprender que estaba haciendo en aquel páramo se sorprendió y pensó que era un tipo con suerte, que tenía una moto y podía regresar junto a Elisa. También pensó que la llevaría unas flores y estaba casi seguro de que le gustaban las rosas amarillas. Así es como Miguel empezó si vida nueva, llevando en una moto un ramo de rosas amarillas a Elisa. Era una bonita mañana de Abril.

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