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Informe LBC/377692.

18 junio 2013

Informe LBC/377692 Instituto Europeo de Administración Política.

Tal y como es preceptivo tratándose del último examen de la oposición acompaño con esta nota informativa la evaluación del aspirante Luis Borghese Castillo cuya calificación ha sido la de “Rechazable”. El ejercicio planteado era el análisis y aplicaciones a la sociología política del episodio de Ulises y las sirenas, canto XII de la Odisea. El aspirante había fundamentado su desarrollo en la obra de Jon Elster, un referente imprescindible. La lectura del examen resultaba muy satisfactoria tanto por la brillante exposición como por su claridad conceptual. Además aportaba una original e interesante sugerencia sobre la utilización de ciertos contenidos musicales de forma sistemática y planificada para provocar la desestabilización social en los regímenes militaristas. No obstante al final del texto había añadido como apéndice un párrafo que hacia referencia a un escrito breve de Kafka titulado ““El silencio de las Sirenas”.

La cita de esta pieza literaria, desconocida por mi hasta ese momento, me provocó una cierta inquietud, su posterior lectura confirmó mi aprensión inicial. A pesar de ello se trataba tan solo de un apéndice ajeno al contenido del examen, el cual era excelente y justificaba el que se otorgara a su autor la máxima calificación como “Muy recomendable”.

Cuando al día siguiente los aspirantes procedían a la lectura ante el tribunal del ejercicio y fué el turno de Borghese, este abordó la exposición con gran seguridad y una elocuencia sorprendente para un joven opositor. Restaban diez minutos apenas del tiempo reglamentado para la conclusión cuando no pude por menos que interrumpirle y preguntarle por el significado de ese texto de Kafka que el mismo había citado a modo de apéndice. Durante unos segundos enmudeció; su rostro que mientras exponía fluidamente el ejercicio había estado relajado y sereno, ahora que callaba se había contraído para transformarse en un gesto evidentemente agresivo, me miraba violentamente y exclamó:

  • ¡No has entendido nada!.

El suceso no podía ser mas esclarecedor porque revelaba un alto grado de desequilibrio psicológico y expresaba hasta que punto Borghese había interiorizado aquel texto de Kafka. En pocos casos como este me ha resultado tan obvia y justificada la necesidad de optar por la calificación de “Rechazable”, que conlleva la inhabilitación para desempeñar cargos en la administración

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La bahía de Keenway no es extensa ni demasiado profunda, es arenosa y baja y solo en su punta norte hay unos roquedos que se elevan una decena de metros lo justo para que el mar y la tierra tengan ocasión de mostrar su antagonismo. En las noches de luna llena y si el cielo está despejado de nubes, las aguas de Keenway son de un azul plateado y en las piedras oscuras de la punta norte no se escucha el oleaje sino un canto extraño pero hermoso, aunque ciertamente no todos pueden oírlo. Hay quien llega hasta allí en esas noches y no escucha canto alguno sino las olas y hay quien llega allí y no escucha nada excepto el silencio.

Borghese lleva varias años viviendo en Keenway, se gana la vida dando clases de español y de italiano y cuando llega el verano y los turistas, trabaja de camarero en alguno de los hoteles de la comarca. No necesita demasiado para vivir, sus gastos son mínimos y unicamente de vez en cuando y si se lo puede permitir encarga libros que le llegan desde Dublin o el mismo se acerca a Doneval porque allí hay una librería bien surtida. Borghese que es todavía un hombre joven se ha dejado barba, oscura y rizada como la de Ulíses.

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