Alicia y el Conejo.
En un largo pasillo están Alicia y el Conejo. No se puede ver lo que hay la principio del pasillo, la luz se difumina hasta convertirse en una niebla. En el otro extremo se percibe bajo la intensa luminosidad del mediodía la vegetación y los árboles de un bosque.
Conejo (C. en adelante) – ¿ Por qué te empeñas en venir a mi mundo ?
Alicia (A. en adelante) – Yo no tenia ninguna intención de venir porque en realidad no tengo intenciones sobre nada; soy tan solo un niña.
C.- ¿Pretendías alguna cosa o es que huías de algo cuando atravesaste el espejo?
A.- Jugaba al escondite. Cuando estoy sola y me aburro juego al escondite.
C.- Pero si estás sola que importa donde te escondas, no hay nadie para encontrarte… ¿qué consigues escondiéndote?.
A.- Imagino que alguien me busca, que alguien se preocupa por mi.
C.- ¿ Y no te da miedo ese juego ?. Estás sola y te escondes… y si desapareces.
A.- Nunca he tenido miedo porque yo si se dónde me escondo.
C-. Entonces Alicia dime donde lleva este pasillo tan largo en él que te has ocultado ahora.
A.- Lleva a un bosque maravilloso, está allí al fondo.
Y Alicia señala con una de sus manitas, apuntando con su dedo al final del pasillo donde surge la claridad de la luz y el bosque.
A.- ¡Ven conmigo Conejo!
Alicia coge entre sus brazos al Conejo y echa a correr hacia el bosque. Y el conejo se siente molesto y protesta.
C.- ¿ Y por qué tengo qué ir contigo Alicia ?
A.- Porque te necesito, sólo soy una niña y en ese bosque están los sueños y no quiero soñar sola.