Una fábula antigua.
Había un hombre justo que vivía en el desierto. Poseía un gran rebaño de ovejas y algunos camellos y un corcel negro como la noche y también esclavos. Un día, cuando el sol de la mañana estaba en los más alto del cielo un chacal que era un espíritu del viento se cruzó en su camino y le habló con estas palabras:
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Eres un hombre justo dime que aflige tu corazón.
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Siento que mi juventud se ha quedado atrás y estoy solo, aquí en el desierto. Desearía poseer un esposa solicita y tener hijas que me sirvieran con humildad y gozar de unos hijos fuertes y obedientes.
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Eres un hombre justo y así será. Ahora regresa a tu tienda y acuéstate.
Así lo hizo y durmió profundamente y soñaba que tenia una esposa y era afortunado, que le rodeaban sus pequeños hijos. Despertó y junto a él yacía una mujer que era bella como una gacela y podía escuchar voces de niños, que eran sus hijos y sus hijas, entonces su corazón se regocijó y era feliz.
Transcurrieron los años y una mañana cuando el sol estaba en lo más alto del cielo el chacal que era un espíritu del viento preguntó al hombre justo que era lo que afligía su corazón.
- Mis cabellos son del color de la sal, soy un anciano. Desearía sentir de nuevo el vigor y los anhelos que están lejos de la vejez.
- Eres un hombre justo y así será, le dijo el chacal.
Regresó a la tienda y durmió y al despertar sus cabellos era del mismo color que su corcel y la noche y no era un anciano, pero ya no estaba con él su esposa, ni sus hijos, ni sus nietos. Estaba solo. Salió de su tienda y contempló la Luna en los mas alto del cielo. El hombre justo se preguntaba si todo había sido sueño, si algo había sido real. El chacal que estaba allí le dijo:
- Eres un hombre justo, has vivido y estás vivo.
Y el chacal que era un espíritu del viento se irguió sobre sus patas traseras, dio un salto y se fue volando por el aire, hacia el mundo que hay al otro lado de la Luna.
Todo esto sucedió hace mucho tiempo, antes de que el Profeta predicara la verdad del Uno, del Misericordioso, que protege a los hombres justos del los espíritus del viento y de la tierra.